Ezker Anitza-IU: un proyecto apasionante

El 30 de marzo de 2009 firmaban el Partido Socialista y el Partido Popular el acuerdo institucional que posibilitó la llegada de Patxi López a la Lehendakaritza. Tres años en los que la aritmética parlamentaria posibilitaba la acción de gobierno (gracias a la ilegalización de la izquierda abertzale), hasta que el 6 de mayo de este año, Antonio Basagoiti (PP) daba por roto el acuerdo. Al anuncio de la ruptura precedían meses de desencuen-tro en el Parlamento y en los medios de comunicación entre los dos parti-dos que sustentaban el gobierno.

Las elecciones autonómicas del próximo 21 de octubre, se van a celebrar en un contexto económico, político y sindical complicado y tremendamente inhumano para miles de personas y familias enteras que han sido arrojadas a la pobreza y a la exclusión social.
La crisis sigue golpeando duramente a la clase trabajadora, hecho que pone de manifiesto los últimos datos del paro en los que la Comunidad Autónoma Vasca es la comunidad donde más sube el paro en los últimos meses. El fuerte sector industrial vasco ya no sirve como muro de contención para la economía vasca sumida en un fuerte retroceso del crecimiento y unas cifras del paro cercanas al 15%.

El gobierno de Patxi López, hipotecado por su alianza con el Partido Popular, ha sido incapaz de hacer frente a los recortes del Gobierno de Rajoy. Además, al margen del discurso, ha realizado políticas de ajuste en educación y sanidad. Un gobierno que se ha demostrado inútil a la hora de impulsar la economía vasca y luchar contra el paro que ha ido creciendo de forma imparable, empobreciendo a la sociedad vasca.

El adelanto de las elecciones ha sido una demanda de todos los partidos políticos del Parlamento Vasco tras la ruptura de la alianza PSE-PP. Esta ruptura dejó al Lehendakari en una situación de debilidad institucional que intentó alargar artificialmente. Desde el PSE y el Gobierno Vasco se ha intentado alargar lo máximo posible su estancia en Ajuria Enea, pero las presiones del resto de partidos, el descenso de recaudación de las Haciendas Forales y el posible rescate del Estado español han hecho inevitable lo que era un secreto a voces.

Perspectivas electorales
Pues bien, una vez convocadas las elecciones, comienza una campaña que se alarga desde el final de agosto hasta el 19 de octubre. Una campaña que los medios de comunicación intentan vender como de cuatro protagonistas y en la que Ezker Anitza-IU tienen un importante papel para visualizar el 5º espacio institucional de la izquierda vasca, anticapitalista y federal.

Los pronósticos señalan una mayoría abertzale y una dura pugna entre el PNV y Euskal Herria Bildu, nueva marca de la izquierda abertzale. El PNV apuesta por recuperar el gobierno, tras tres años en la oposición, y EH Bildu intenta que su acción de gobierno, con muchos claro-oscuros, al frente de la Diputación de Gipuzkoa no le reste demasiados apoyos.

El Partido Socialista de Euskadi, encerrado en sí mismo, intenta poner en valor su acción de gobierno convencido de sus virtudes. Intento que choca de lleno con la realidad que arrastra el actual gobierno siendo el peor valorado de la historia de la autonomía vasca. Por último el Partido Popular pelea para no verse hundido por los recortes de Rajoy.

El papel de Ezker Anitza–IU
Una vez superados los 15 años de deriva progresiva de Ezker Batua hacia un proyecto lo más alejado posible de la izquierda, de la federalidad y de la ética política, Ezker Anitza-IU se presenta como la única opción de la izquierda vasca, anticapitalista, republicana y federal. Se presenta, tras un largo periodo de trabajo y un buen precedente en las elecciones generales que de mantenerse, supondría duplicar el actual escaño ocupado por Mikel Arana.
Por delante se presenta una dura campaña electoral en la que los medios intentarán invisibilizar a Ezker Anitza-IU y en la que de nuevo el eje nacional ocupará los principales debates. Ezker Anitza-IU se presenta a estas elecciones con un programa de “100 Propuestas para una Euskadi de izquierdas” y el respaldo de un trabajo parlamentario y de acción política y movilizadora pegada a la realidad concreta de la sociedad vasca. Unas propuestas que priorizan la creación de empleo y la protección social como medidas inmediatas y la apuesta por una reforma del modelo productivo, económico y fiscal vasco. No deja de lado las propuestas de normalización política y la apuesta por una profundización democrática que incluye el derecho de la sociedad vasca a decidir su día a día y su futuro.

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